ENTORNO URBANO DEL I.E.S. CASTELAR

Julián García Blanco
Departamento de Geografía e Historia

El Instituto de Enseñanza Secundaria Castelar se levanta en un espacio urbano que ha sufrido múltiples cambios. Nosotros nos limitaremos a secuenciar los que sucedieron a partir del siglo XVI pues carecemos de datos fiables para conocer la fisonomía urbana de esta zona antes del siglo XVI. En primer lugar, hemos de apuntar que los límites urbanos de Badajoz en el siglo XVI no se corresponden con los actuales. Las murallas medievales, que delimitaban el espacio intramuros, se extendían hasta las inmediaciones del actual Puente de la Universidad (construido en el siglo XX). La muralla terminaba en la llamada Torre del Canto, es decir, de la esquina. Frente a ella, y situadas extramuros, estaban las aceñas o molinos harineros construidos dentro del cauce del Guadiana.

  1. I.E.S. "Castelar"
  2. Huerta del Obispo
  3. Olivar de Santo Domingo
  4. Hospital de la Vera Cruz
  5. Puerta del Embarcadero
  6. Aceñas
  7. Puerta de Palmas
Badajoz, hacia 1645. Krigsarkivet, Estocolmo.  

La mayor parte de este ámbito urbano lo ocupaba el Olivar de Santo Domingo (actual Parque de Castelar). Frente al olivar estaba la Huerta del Obispo que ocupaba la manzana delimitada por las calles de Vasco Núñez, Ramón y Cajal, Gómez de Solís y la Plaza de Portugal. Asimismo la manzana comprendida entre las calles Ramón y Cajal y Espronceda no existía. Posiblemente el edificio más emblemático se encontraba en la calle de Espronceda: el Hospital de la Vera Cruz que se construyó junto a la vieja ermita de San Nicolás. Otro elemento muy destacado era la puerta que daba acceso al embarcadero. La puerta se abría en las murallas medievales que se extendían frente a la actual calle de Vasco Núñez. Durante muchos años fue la puerta más importante de Badajoz, pues el Guadiana se cruzaba en barcas. Según el historiador Juan Solano de Figueroa en esta puerta tuvo lugar el famoso episodio de Alfonso Enríquez. Efectivamente, el año 1169 el Rey Alfonso Enríquez atacó Badajoz y consiguió apoderarse de las murallas que defendían la ciudad pero los almohades se hicieron fuertes en la alcazaba y allí resistieron los ataques portugueses aunque su situación era muy apurada. Afortunadamente, el rey de León acudió en su ayuda. La acción conjunta de almohades y leoneses logró derrotar al ejército portugués. El Rey Alfonso Enríquez viendo perdida la batalla, huyó apresuradamente; pero, al pasar por la puerta, se golpeó la pierna contra el cerrojo y cayó al suelo con la pierna rota. Tradicionalmente se venía situando este episodio en la Puerta de la Coracha (Alcazaba) en realidad ocurrió cerca de nuestro Instituto. Como ya hemos dicho fue la puerta más importante de la ciudad; pero, cuando se construyó el puente, se abrió también una nueva puerta (Puerta de Palmas) que restó protagonismo a la puerta del embarcadero que terminó cerrándose en la segunda mitad del siglo XVI.

Todo este espacio fue modificado a finales del siglo XVII, cuando se construyó el recinto abaluartado de la ciudad, que sustituyó a las viejas murallas medievales.

La construcción del recinto abaluartado de Badajoz comenzó en 1680 aunque dada la magnitud de las obras los trabajos se prolongaron a lo largo de varias décadas. La nueva línea defensiva abaluartada estaba retranqueada respecto a la muralla medieval de tal forma que buena parte del espacio intramuros pasó a situarse extramuros (Parque Infantil y algunas viviendas situadas frente a él).

Plano viejo del baluarte de San Vicente y río Guadiana, Juan de Subreville. I.H.C.M., Madrid
El baluarte de San Vicente fue construido en los últimos años del siglo XVII. Debemos fechar su construcción entre 1694 y 1698. No obstante, la estructura original del baluarte aparece muy enmascarada por distintas obras que se fueron añadiendo para reforzar su capacidad defensiva. Una de las más importantes fue la galería de fusileros del flanco izquierdo y desde entonces la puerta de San Vicente, que originariamente se abría en la cortina, quedó incorporada al baluarte. En el flanco derecho había otra galería, actualmente cegada, que daba paso a una poterna de uso exclusivamente militar. En el interior del baluarte se levantaban el puesto de guardia y el polvorín. Estos edificios debieron demolerse para construir el Instituto.
Fotografía aérea que muestra el edificio del instituto dentro del baluarte de San Vicente.
Asimismo el paisaje urbano también fue modificándose al tiempo que se construían nuevos edificios o se cambiaba la utilidad de los que existían. Así, el Hospital de la Vera Cruz desapareció en el siglo XVIII cuando el Hospital de San Sebastián absorbió a las demás fundaciones hospitalarias de Badajoz. Poco después, las instalaciones del Hospital de la Cruz pasaron a destinarse a corral de comedias (teatro). Entre 1736 y 1739 volvió a cambiarse su uso y se destinó a cuartel. Desde finales del siglo XIX este solar estuvo ocupado por un picadero cubierto y un almacén denominado Cuartel de la Paja. A partir de 1965 estas edificaciones pasaron a dominio civil y se inició la construcción de viviendas.
    En el solar de la Huerta del Obispo se levantaron el Cuartel de Artillería y el Parque de Artillería. De este último se conserva parte de su estructura, por el contrario, el Cuartel de Artillería fue demolido cuando se construyó el Hotel Zurbarán. Por otro lado, el Olivar de los Frailes fue transformado en el Parque de Castelar. Por último, se construyó la manzana comprendida entre las calles Ramón y Cajal y Espronceda.
Plano de Badajoz, Francisco Coello.

ALGUNOS DATOS SOBRE EL PASADO
Y EL PRESENTE DEL "CASTELAR"

Antonio Mª Castaño Fernández
Departamento de Lengua Castellana y Literatura

Los orígenes del actual Instituto de Enseñanza Secundaria “Castelar” se remontan al siglo pasado y, como en el caso del “Bárbara de Braganza” y el “Zurbarán”, es a los hombres de la Sociedad Económica de Amigos del País a quienes hay que atribuir el primer impulso. En efecto, en 1883 un grupo de socios de la Económica presentó un proyecto para crear una Escuela de Artes y Oficios que se ocupara de difundir los conocimientos teóricos y prácticos necesarios para la formación de los trabajadores. No se llegó a concretar esta idea hasta 1892, momento en que el Ayuntamiento se hace cargo de organizar este nuevo centro académico, que comenzará a funcionar en 1984 en la calle San Pedro de Alcántara o Mesones.

Vista del Castelar.
Portada del edificio con sus jardines y puente de acceso.
La “Escuela Municipal de Artes y Oficios” de Badajoz fue creciendo y, en la década de los veinte, estaba constituida por las clases de Dibujo artístico, Dibujo lineal, Dibujo aplicado a las labores femeninas, Modelado, vaciado y composición decorativa; y por los talleres de Carpintería, ebanistería y talla en madera y de Torno artístico. Poseía, además, una buena biblioteca sin instalar.
    En 1928 se promulga el Estatuto de Formación Profesional y, por mandato de esta ley, se crea el Patronato Local en Badajoz. Desde este momento, el director de la “Escuela Municipal de Artes y Oficios”, Adelardo Covarsí, intenta que esta se incorpore a dicho Patronato. Tras vencer las resistencias de quienes no quieren que se pierda el carácter municipal de la misma, el 25 de octubre de 1930 se transforma la “Escuela Municipal de Artes y Oficios” en “Escuela Elemental de Trabajo”, con lo que se establecen nuevas enseñanzas, como la Instrucción escolar complementaria para ambos sexos, así como las de Colorido y composición decorativa, los talleres de Ajuste, soldadura autógena y reparación de maquinarias y Corte y confección; si bien se desmontó el taller de Torno artístico.
    Este nuevo centro y las enseñanzas que en él se imparten no colman las expectativas de su Dirección, que así lo manifiesta en el Patronato, y propone reorganizarlo para atender a las necesidades de Badajoz y su zona, faltas de un centro donde se impartan enseñanzas profesionales y artesanas que son, como dice Covarsí, “las privativas entre nosotros y en la mayor parte de la nación”. Así, a propuesta del Patronato, se modifica la Carta Fundacional de la “Escuela Elemental de Trabajo”, transformándose esta en un centro de enseñanzas obreras de carácter mixto, es decir, artesanas, industriales y artísticas, que se llamará “Escuela Profesional de Artesanos”, cuya Carta Fundacional se aprueba por Orden Ministerial de 5 de septiembre de 1933. Este cambio debió resultar satisfactorio toda vez que en el preámbulo de la Orden Ministerial que da origen a la escuela homóloga de Castellón en 1935, podemos leer: “La transformación de la “Escuela Elemental de Trabajo” de Badajoz en “Escuela Profesional de Artesanos”, llevada a efecto por la Orden de 5 de Septiembre de 1933, ha constituido un ensayo tan feliz que ha elevado aquel Centro de enseñanza profesional a la categoría de ejemplar entre los de su clase.”
Escuela Oficial de Maestría Industrial.
Quedan establecidas en este nuevo centro las enseñanzas para la formación de Oficiales y Maestros de los Oficios artesanos -Carpintería, Ebanistería, Torno artístico, Forja y cerrajería artísticas, Marmolistería y labra de la piedra y Pintura industrial, Oficios industriales -Torno mecánico, Ajuste, soldadura autógena y eléctrica y Reparación de maquinarias-, Profesiones artísticas -Talla en madera y Escultura decorativa- y Enseñanzas de la mujer -Corte y confección-. Además se reorganizaron las clases de Instrucción escolar complementaria y de Dibujo lineal y artístico, introduciéndose en un grado muy elemental las materias de Física, Química y Tecnología industrial.
El centro aumenta considerablemente su alumnado y las dependencias en las que se ubica resultan insuficientes por lo que se solicita un nuevo edificio para alojarlo. Se aprueba su construcción en uno de los baluartes de la muralla -el de San Vicente- en 1935, aunque no se terminará hasta después de la guerra.
    Con la promulgación de la Ley de Formación Profesional Industrial de 20 de julio de 1955, el centro cambia su antigua denominación por la de “Escuela Oficial de Maestría Industrial”, dedicado a las enseñanzas de tipo industrial, segregándose de las mismas las de tipo artístico y artesano, que pasaron a formar parte de la escuela “Adelardo Covarsí”, financiada a partir de esa fecha por Diputación y el Ayuntamiento de Badajoz.
Portada del I.E.S. con las estatuas que decoraban la entrada.
Con la progresiva implantación de la nueva Ley de Educación de 1970 el centro adquiere autonomía y en junio del 71 sale la primera promoción de Maestros Industriales de la “Escuela de Formación Profesional”. Se extinguen planes y se crean nuevas especialidades y en 1974 se imparten las siguientes: Metal, Madera, Electricidad, Administrativo y Delineación. También durante este año se amplía el centro con la construcción de una nueva planta. A partir del Decreto de 23 de agosto de 1975, con la creación de los Institutos Politécnicos Nacionales, este centro pasa a denominarse “Instituto Politécnico Nacional de Badajoz”, con capacidad para 600 alumnos.
Taller de construcciones metálicas.
En el curso 76-77 se incorporan los estudios de la rama Sanitaria. En diciembre de 1984 cambió de nuevo de nombre y adoptó el de Instituto Politécnico “Castelar”. Van desapareciendo ramas industriales -Metal, Electricidad, Madera, Delineación- y la de Secretariado y en 1990 comienza a impartirse la especialidad de Informática de Gestión.
El I.E.S. Castelar en nuestros días.
Tras la aprobación de la L.O.G.S.E. se unifican los institutos de Bachillerato y los de Formación Profesional, cambiando así la denominación oficial de unos y otros. Así, nuestro centro pasa a llamarse desde el 22 de febrero de 1996 Instituto de Enseñanza Secundaria “Castelar”. Al poco tiempo comienza el proceso de extinción de las enseñanzas de la ley de 1970 y la implantación de las nuevas. Año a año, estas van sustituyendo a las antiguas hasta llegar a la situación actual. Así, en este momento contamos con los estudios de Educación Secundaria Obligatoria y los de Bachillerato; en lo que respecta a la Formación Profesional, han quedado asignadas a este instituto las familias de Informática y Sanitaria -ciclos formativos de, Administración de sistemas informáticos, Desarrollo de aplicaciones informáticas, Cuidados auxiliares de enfermería, Laboratorio de diagnóstico clínico y Anatomía patológica y citología.
    Y hasta aquí llega nuestra ya larga y algo accidentada historia.